Coitocentrismo

Coitocentrismo

¿Qué es el coitocentrismo?

Psicólogos Badajoz

Los Humanos necesitamos adquirir prácticamente todos los conocimientos desde el nacimiento. Aprendemos a andar, a hablar, a montar en bicicleta, incluso a relacionarnos sexualmente con otras personas a lo largo de nuestra vida. De este modo,  las experiencias vividas y el tipo de educación que desde edades tempranas se nos inculca determinarán nuestra erótica o la forma de expresar nuestra sexualidad.

Si bien es cierto que las necesidades afectivas y sexuales son innatas (no requiere de un aprendizaje previo), la forma de plasmar en nuestra realidad esas necesidades que darán lugar a nuestros deseos, gustos o preferencias, se aprende.

Coitocentrismo

En este sentido, resulta relevante la influencia que en casi todos los ámbitos recibimos desde la cultura, quien ejerce un poder que determina gran parte de nuestra conducta sexual. En algunos casos para nuestro bien y en la mayoría para lo contrario.

¿Qué es lo que nos enseña la cultura respecto al coito?

La cultura nos inculca el modo en el que tenemos que expresar nuestra sexualidad en función de si somos hombres y mujeres, tenemos diez, veinte, cuarenta o sesenta años. Marca en definitiva unos límites que no debemos sobre pasar para no ser censurados-as.

En nuestra sociedad, el modelo sexual que aprendemos desde que somos pequeños y que nos acompaña el resto de nuestra vida, se caracteriza por lo siguiente:

  1. Da una prioridad a la reproducción frente al placer. En los libros de Ciencias Naturales, no se habla del aparato placentero masculino o femenino, sino del aparato reproductor masculino o femenino.

Aunque la base reproductora del modelo sexual que aprendemos es una evidencia y ha habido en las últimas décadas una evolución hacia la aceptación del placer como fin prioritario, esta influencia reproductora sigue vigente. El siguiente punto explica por qué.

  1. Como hemos afirmado, el modelo aprendido es coitocentrista, es decir, prioriza el coito frente a otras prácticas sexuales, dado que realizando un coito, incremento la probabilidad de reproducirme, fin fundamental de este modelo sexual que aprendemos. En consecuencia, se interpreta el coito no como una conducta sexual más, sino como la más importante, todo gira pues en torno al coito.
  1. Genitalizamos la sexualidad. A través de los genitales, realiza un coito y con esta práctica consigo el fin reproductor que el modelo prioriza, cerrando así el círculo.

Genitalizamos nuestras relaciones sexuales cuando ponemos en el centro de ellas y de forma casi exclusiva los genitales. Cuando hacemos esto, reducimos nuevamente las posibilidades de obtención de placer por otra vía, limitando nuestras posibilidades.

  1. El modelo que aprendemos desde lo social es machista, es decir, inculta unas series de prioridades y obligaciones a los hombres y otras a las mujeres. Los hombres, deben tener siempre deseo sexual, ser activos, no pueden fallar en sus relaciones sexuales (especialmente en cuanto a su erección se refiere) y deben responsabilizarse del placer de ellas en las relaciones heterosexuales. Por el contrario, la mujer tiene que asociar su sexualidad al afecto y no debe hablar abiertamente de su deseo sexual para no ser catalogada de “una tal…”, entre otras muchas cosas.

Sexólogos Badajoz

¿Cómo ampliar nuestra sexualidad?

Dado que reducir el sexo al coito puede conllevar la limitación de nuestro disfrute, es recomendable entender que:

  • El sexo implica mucho más que la penetración. Es importante tener una actitud de apertura, de ampliar nuestro repertorio sexual evitando reducirlo todo a la penetración. Además, atribuir un mayor protagonismo al coito hace que éste cobre más importancia de la que realmente tiene, favoreciendo la aparición de ansiedad y presión y ello, dar lugar a problemas sexuales como la disfunción eréctil o eyaculación rápida entre otros.
  • El fin más importante de nuestras relaciones sexuales es el placer, sentirnos satisfechos/as. Dicho de otra manera, mantenemos relaciones sexuales con para dar y recibir placer. El fin placentero se convierte en el objetivo más importante de casi todas las relaciones sexuales que llevamos a cabo tanto en el ámbito individual como de pareja. En este sentido, no debemos etiquetar determinadas prácticas sexuales como más o menos completas (normalmente llamamos al coito una práctica sexual “completa”). En todo caso, debemos evaluar a las prácticas sexuales como más o menos placenteras o deseables en cada momento. Es por lo que el sexo oral, las caricias o la propia masturbación no deben perder importancia de repertorio respecto al coito, ya que en muchos casos podrán ser más satisfactoria que éste.
  • El objetivo no es excluir al coito de nuestra vida sexual, ya que en sí puede ser para muchas personas tremendamente placentero practicarlo, sino darle la importancia justa e intentar ampliar el repertorio, explorando otras posibilidades de disfrute según los gustos y preferencias de cada cual.
  • Ampliar y cultivar la sensibilidad erótica de toda la piel, desgenitalizándola. Toda nuestra piel es erógena y podemos disfrutar de las caricias por todo el cuerpo.
  • Mantener la mente en clave erótica, es decir, sentir más que pensar. En ocasiones, cuando estamos en plena relación, dirigimos la atención hacia cosas que nada tienen que ver con lo erótico, algo que conlleva a la distracción y a la pérdida de la excitación. Esto es justo lo que ocurre en numerosas disfunciones sexuales como en la disfunción eréctil, anorgasmia o eyaculación rápida. Erotizar la escena, orientando la atención sólo a lo erótico ayuda a combatir este y otros problemas.

En definitiva, el deseo que nos impulsa a tener relaciones sexuales tiene que ver con el placer, con pasarlo bien y con sentirnos satisfechos/as sexualmente. El fin reproductor queda en la mayoría de los casos en un segundo plano.

Ser críticos o cuando menos razonar sobre las consecuencias positivas y negativas de aquello que la cultura en ocasiones nos impone y elegir  la opción que más se adecua a nuestros gustos (incluso elegir ser muy coitocentrista o centrar toda nuestra atención a lo genital, si eso es lo que nos satisface), nos hará más libres en muchos ámbitos, también en el sexual. No olvidemos que la finalidad es la satisfacción sexual, independientemente del camino o práctica elegida, eso sí, respetando siempre los derechos de los/as otros/as.

Coitocentrismo

Psicólogos Badajoz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *