Tiempo diario para preocuparse, estrategia para el manejo de obsesiones

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Tiempo diario para preocuparse, estrategia para el manejo de obsesiones

preocupaciones

Del mismo modo que la ansiedad tiene en sí una función adaptativa evidente (no así los trastornos de ansiedad), ya que nos permite ante una situación potencialmente peligrosa activarnos, elaborar una respuesta eficaz, llevar sangre a los músculos para huir o luchar, etc. la preocupación se eleva a la misma categoría, pudiendo afirmar que igualmente, cumple una función importantísima para el sujeto.

Activa el mecanismo de la preocupación ante el afrontamiento de un problema, nos permite generar un estado emocional favorecedor de la elaboración de una respuesta eficaz (solución del mismo). ¿Qué ocurriría si no se activara la preocupación ante tareas vitales? Podemos concluir en este sentido, que estamos vivos, no sólo porque en muchos momentos críticos vividos en nuestro pasado nos preocupamos, sino porque también lo hicieron nuestros antepasados y antepasadas.

No obstante, en ocasiones ese mecanismo adaptativo que facilita la supervivencia, se nos va de las manos. La preocupación se eleva en exceso de categoría y muta de preocupación a obsesión.

Una obsesión, es un conjunto o cadenas de pensamientos repetitivos. De la misma forma que decíamos que la preocupación tiene una función adaptativa para el humano, la obsesión no, ya que ésta interfiere el funcionamiento de la persona.

En muchos casos, la aparición continuada de obsesiones conlleva a la aparición de trastornos de ansiedad como el Trastorno obsesivo-compulsivo.

Una estrategias para el manejo de obsesiones es la que presentamos a continuación, denominada “Tiempo para preocuparse”. El objetivo de esta estrategia no es otro que evitar estar todo el día centrando nuestros pensamientos en preocu­paciones obsesivas, pero conce­diéndonos un tiempo para refle­xionar sobre el problema.

Cómo hacerlo:

1. Acordar una hora para dedicar­nos a las preocupaciones y no prestarles atención fuera de este tiempo.

2. Si las preocupaciones aparecen fuera de este tiempo aplicaremos la parada de pensamiento u otra técnica. Utilizaremos la propia emoción negativa como una se­ñal de aviso para su puesta en marcha.

Ejemplo

Situación antecedente:

Mi pareja se ha enfadado conmigo y no hago otra cosa que pensar en ello. Esto dificulta mis actividades co­tidianas.

Emociones negativas que experimen­to: Ansiedad y tristeza. Esta emoción negativa indica que tengo pensa­mientos negativos relacionados con la situación.

Por ejemplo:

No me quiere, nunca volverá, seguro que no me llama.

1. Decido que no vaya estar todo el día preocupándome y que sólo pensaré en ello de 7 a 7:15 de la tarde.

2. Utilizo la señal de que estoy ansioso y triste para interrumpir ese autodiálogo interno nega­tivo: a. Diciéndome: «¡BASTA!» b. «No voy a pensar en ello has­ta las 7 de la tarde».

Repetir esta estrategia e incluirla en nuestro repertorio, tiene varios beneficios, como por ejemplo reducir los tiempos de preocupación. También olvidarnos del periodo en el que nos podemos preocupar, por lo que nos ahorramos todo el malestar asociado a ello. Algo así como higiene mental.

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